María Pisèta, la “señora de las flores”
- Palladian Routes

- hace 3 días
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Piazza delle Erbe (Vicenza), en el inmediato posguerra, era diariamente el destino de numerosos clientes, sobre todo del centro histórico, que compraban verduras, fruta, huevos, “osei da spelare o xa spelà” (pajaritos para limpiar o ya limpios) y, a veces, en ocasión de fiestas y para los más acomodados, gallinas a las que se les “torcía el cuello” en el acto.
Los vendedores ambulantes tenían cada uno su lugar fijo, mientras que a los eventuales se les asignaba puesto por sorteo al amanecer, por parte de los Vigilantes Sanitarios.

Pero nadie se atrevía a decir nada a la abuela María, llamada Pisèta, que con su cesta de flores ocupaba diariamente la esquina de la farmacia, justo donde empieza la escalera en forma de embudo que conduce a la parte posterior del monumento de Andrea Palladio.
Eran flores silvestres, recogidas quién sabe dónde, colocadas en pequeños ramos dentro de su cesta de mimbre. La abuela María recogía poquísimas monedas, pero recuerdo que mi madre compraba a menudo un ramito para adornar la mesa de la cocina.
La abuela María se convirtió en una institución, sobre todo porque fue repetidamente pintada por Guerri da Santomio, quien, con su caballete, retrataba el centro histórico en todos sus rincones.
Guerri vivía como pensionista en casa de la Señora Cabiatti, en contrà Dò Rode, 31, donde yo también vivía, y muchas veces le ayudaba a llevar el caballete y el taburete hasta el rincón de la abuela María, porque aseguraba que aquel cuadro era muy solicitado.En aquel entonces, en el centro de Vicenza, además de Guerri da Santomio, se podía ver a artistas “garabateando” en hojas y cuadernos, pero no en lienzos: Otello de Maria, famoso acuarelista y profesor en las escuelas de Artes y Oficios; y el maestro Falaguerra, que con sus “chine” abrió y gestionó después una exposición permanente en San Biagio.
La abuela María y su cesta de flores siguen siendo un recuerdo que nunca podré olvidar y, aún hoy, cuando paso por Piazza delle Erbe, mi mirada vuelve a aquella esquina y me parece ver de nuevo aquellas flores silvestres que ya no están…
Maria Pisèta es solo uno de los muchos reflejos del patrimonio histórico, cultural y artístico que vive y respira dentro de nuestras Tierras Palladianas de Belleza.
Si deseas entrar de verdad, aquí abajo encontrarás el pasaje que continúa tu exploración
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Artículo actualizado en 2026




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